La comunicación con los jóvenes y adolescentes suele ser un reto no sólo para padres y educadores sino además para las empresas e instituciones que intentan llegar con un mensaje a este público específico.
Toda empresa o institución, a la hora de comunicar, debe tener claro quién es el sujeto destinatario. Algunos especialistas sostienen que la importancia de conocer a quién le estamos hablando, radica en una cuestión de intereses mutuos entre empresa y públicos.
Los públicos tienen intereses específicos y justamente sobre la base de esos intereses se fundamentan las expectativas que ellos tienen hacia la empresa. Los intereses se constituyen, entonces, en una base importante que hace a la calidad de la relación público – empresa.
En la actualidad circula cierto imaginario común de que los jóvenes “viven en su mundo”, que no se comunican, que se aíslan en cuartos a escuchar música y a estar frente a la pantalla de la computadora, chateando y navegando.
Sin duda que el modo de interacción más natural y convencional, vale decir la relación cara a cara, se ha visto desplazada por el auge de Internet y todo tipo de plataformas comunicativas virtuales. Esta realidad se hace presente en muchas rutinas laborales, educativas y también en el plano de la sociabilidad más íntima, en la forma de relacionarse con amigos, conocidos y pares.
Ahora bien, para quienes se encuentran en la tarea de comunicar a los más jóvenes nada mejor que intentar entender su entorno, sus modos de interacción, sus intereses y expectativas.
A propósito de este tema, circula desde hace tiempo una denominación que intenta dar cuenta de las particularidades de los jóvenes actuales: Generación Einstein. Así es como Jeroen Boschma, consultor en comunicación especializado en target infantil y juvenil, califica a los jóvenes nacidos a partir de 1988, en su libro “Generación Einstein. Más listos, más rápidos y más sociables”.
Según este trabajo, ellos son los primeros que se identifican con valores positivos desde la Segunda Guerra Mundial y que han crecido de lleno en un mundo digital, en forma paralela al desarrollo de Internet. Al parecer comparten muchos de los principios y valores del propio Einstein, como la creatividad y la capacidad de innovación.
Conocen las reglas del marketing, leen los periódicos como periodistas, miran películas como directores de cine y analizan anuncios como verdaderos publicistas.
Comunicarse con ellos requiere, por tanto, un abordaje muy distinto al tradicional, ya que si te relacionas con ellos erróneamente, te rechazan y los pierdes.
Los integrantes de la Generación Einstein cuestionan la autoridad, saben cómo conseguir la información que necesitan y se relacionan con muchísimas personas vía redes sociales, mediante la Web. Se considera que estos jóvenes influyen en gran medida en el consumo, convirtiéndose en sujetos de voz acreditada para grandes empresas.
Los einsteins, son sociables, cooperativos, inteligentes y optimistas. Sus valores son, entre otros, la autenticidad, el respeto y el desarrollo personal. A diferencia de otras generaciones, como la del 70, su idea de identidad no se relaciona con la pertenencia a un determinado grupo, sino que creen que la identidad es ser sincero con uno mismo.
Hay voces que sostienen que este intento de segmentar a los jóvenes, responde a intereses puramente mercantiles y que la consecuente homogeneización que se produce, conlleva el riesgo de negar las diferencias sociales. Más aún teniendo en cuenta que no todos pueden acceder a las nuevas tecnologías y a las posibilidades que brinda Internet.
Como sea, es interesante estar al tanto de la problemática de los públicos y de los debates que en torno a ella se generan. Un tema que llevará a la reflexión a todos quienes tengan por delante la compleja tarea de comunicar.
Nota: Este artículo y otros sobre Comunicación Institucional, encontralos también en Empresas de Argentina, otro sitio para el que escribo. Visitalo!!