En el contexto actual de sofisticación tecnológica, vemos emerger nuevas posibilidades de comunicación como las que ofrece internet en foros, chats, blogs, también las que brindan hoy los juegos en red, los teléfonos celulares y la televisión.
Todo parece indicar que la imagen es la gran protagonista. Hoy, personas de todas las edades suben sus videos de experiencias caseras a sitios como youtube, o bien a blogs, fotologs, y en redes sociales como Facebook y My space, entre otras.
Frente a este panorama, surge la inquietud de cómo animar a los niños en el ejercicio de la lectura. Es decir, cómo abrir, o en todo caso resguardar un espacio para las letras en medio de tanta imagen, intentando con esto rescatar esa experiencia única que supone el acto de leer.
Esto no significa competir con el uso de las nuevas tecnologías, (incluso la lectura digital merece también un análisis particular) sino más bien, se trata de lograr que el pequeño también pueda encontrar goce en la literatura a través de un cuento o una obra clásica en formato – objeto libro.
La lectura es un acto íntimo y placentero que pone a jugar la imaginación y la fantasía, dos competencias cognitivas fundamentales. Aquí la imagen invasiva y caótica no está presente, lo que hay en algunos casos son ilustraciones, las cuales son una interpretación que el artista hace sobre el texto y que contribuyen al sentido de la obra.
Durante el ejercicio de la lectura, el niño tiene que imaginar, crear y fantasear, su mente lo transportará a lugares que sólo él conoce. Según el escritor italiano Gianni Rodari (1), una de las claves para introducir a los niños en la lectura desde pequeños, es presentarles el libro como un juguete, como un objeto.
A propósito de esto afirma: “El niño, durante su crecimiento, atraviesa una fase en la que los objetos le sirven sobre todo como símbolos. Es la fase en la que se instituyen las funciones simbólicas del lenguaje y del juego para convertirse en componentes de la personalidad (…)”. El escritor construye entonces “objetos para el juego; es decir, juguetes; hechos de palabras, de imágenes (…)”.
Pensar el libro de esta manera nos ayuda a poder acercarlo al niño. Para lograrlo te propongo estas alternativas:
• Acondicioná un lugar de la casa y destinalo como espacio de lectura para que tu niño interactúe con los libros, pueden, juntos. ponerle un nombre como “Rincón de cuentos”. Decorarlo y hacerlo confortable hará que a él le dé gusto quedarse.
• A muy corta edad, un buen ejercicio para presentarle el objeto libro es leerle vos misma la historia y que él intente dibujarla.
• En lo posible y a medida que va creciendo, es importante que él mismo elija sus libros, los colores, las tipografías y los temas que más le llamen la atención. De esta manera, lo estaremos incentivando a encontrar el material que más resuelva sus inquietudes.
• Cuando hay eventos relacionados, como ferias del libro es importante llevarlo.
• En días festivos como cumpleaños, quizás le venga mejor un libro en vez de ropa, por ejemplo.
• Como mamá podés también involucrarte en el ámbito escolar, acercando propuestas de animación a la lectura a la escuela.
En fin, podés usar toda tu creatividad para lograr que tu niño se acerque al mundo de los libros, seguramente te lo reconocerá cuando crezca. Recordá que un individuo lector tendrá, sin duda, una mente más crítica y su habilidad de discernimiento le dará mayores oportunidades de encontrar los medios para su felicidad.
1 Gianni Rodari, La imaginación en la literatura infantil. Artículo publicado en la revista Perspectiva Escolar Nº 43 y reproducido en Imaginaria.
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